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"Como quiera que los estudios gnósticos han progresado extraordinariamente en estos últimos tiempos, ninguna persona culta caería hoy, como antaño, en el error simplista de hacer surgir a las corrientes gnósticas de alguna exclusiva latitud espiritual.
Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier sistema gnóstico sus elementos helenísticos orientales, incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto, etc., nunca deberíamos ignorar a los principios gnósticos perceptibles en los sublimes cultos religiosos de los Nahuas, Toltecas, Aztecas, Zapotecas, Mayas, Chibchas, Incas, Quechuas, etc., etc., etc., de Indoamérica." Samael Aun Weor
Si bien la Gnosis es un Conocimiento que ha venido al mundo junto con el hombre, podríamos citarlo como un movimiento que comienza a gestarse en la ciudad de Alejandría en el siglo II de nuestra era, momentos en que esta ciudad era la indiscutible capital mundial de la cultura, no tanto por su fabulosa biblioteca, sino por las escuelas filosóficas e iniciáticas a las que acudían jóvenes del mundo entero.
Los orientales buscaban allí la antigua sabiduría faraónica, al tiempo que traían sus doctrinas budistas; los griegos se imbuían del conocimiento de la Cábala hebraica al tiempo que descubrían los nexos de unión con los Misterios de Osiris y el Pensamiento de Platón; los neoplatónicos se reconocían en los Misterios de Isis o de Neit al tiempo que no abandonaban las influencias de los Esenios y terapeutas de la escuela de Crotona.
En este ambiente de intercambio doctrinario se fueron develando lo que en otro tiempo eran los misterios de Isis, que sólo eran accesibles a unos pocos privilegiados, que por su valor, pureza y arrojo lograban pasar las difíciles pruebas a las que eran sometidos.
El carácter de misterio consistente en intuir y descubrir la Verdad dentro del ser humano. El noble y santo anhelo del Alma de aprehender el conocimiento del Ser, comenzando por la toma de conciencia del entorno y de lo demostrable a través de la observación científica de la conciencia, fue quedando suplantado por el deseo intelectual de adquirir conceptos cada vez más complicados acerca del Plan Divino. En aquel tiempo cada misterio era explicado y analizado por el pensamiento lógico; pero faltaba un nexo de unión que ligara estrechamente lo cósmico con lo humano y terrenal.
En estos circunstancias se encontraba la ciudad de Alejandría cuando llega desde Palestina el mensaje Cristiano. El mensaje de Jesús respondía a las abstracciones metafísicas con parábolas ricas en significados concretos y actuales, más cerca de la comprensión humana A la teoría le daba un fuerte carácter práctico, al "Tener" y al "Saber" le añadió lo más importante, el "Ser", y sobre todo exhortaba al Amor, el recuerdo del Ser, de Dios Padre. Exaltaba el hecho de reconocer cómo hemos caído en la materialidad tanto en pensamiento, sentimiento y obra, y que el camino de salvación reside en el arrepentimiento, lo cual queda muy bien expuesto en la Parábola del Hijo pródigo, en el Himno de la Perla, etc.
Dijo el Señor: “Por mi vida que no deseo la muerte de un solo pecador, sino su arrepentimiento”. Primera Epístola de Clemente
La Última Cena
La clave esencial que se había perdido era unir el cielo con la tierra, la filosofía con la religión lo cual trajo el Mesías, el Salvador, el Cristo, dando origen a la Gnosis Cristiana. La Gnosis como movimiento, se formó aproximadamente durante el siglo II de nuestra era. Obviamente la escuela mejor conocida y la que mejor se aproxima a los planteamientos del gnosticismo contemporáneo es aquella que surgió de las enseñanzas del Maestro Valentín.
(ver textos gnósticos del cristianismo primitivo)
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